Edad Antigua

Antes del Sacro Imperio Romano Germánico, Alemania estaba poblada por un conglomerado de tribus escandinavas, celtas y eslavas sin influencia romana, quienes llamaron a esta región, y hasta los Urales, la Germania.
Durante el siglo 9 a.C. los intentos romanos de invadir Germania fueron finalmente truncados en la batalla de Teutoburgo, dejando a Alemania fuera del imperio romano y permitiendo a sus pueblos comenzar las grandes migraciones denominadas invasiones bárbaras que forzaron la caída del imperio romano.

Edad Media

Alrededor del año 800 d.C. Carlomagno creó un imperio formado por los territorios de las actuales Alemania y Francia basado en un sistema feudal. Durante el reinado de la Dinastía Sajona (919-1024), los ducados de Lorena, Sajonia, Franconia, Suabia, Turingia y Baviera se consolidaron, y el Rey alemán fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 962.
Entre el 1024 y el 1254, el imperio se extendió al norte de Italia y Borgoña y hacia los pueblos eslavos del este.

Emperador Carlo Magno

Apareció La Liga Hanseática; una federación de ciudades del norte de Alemania y de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico, los Países Bajos, Noruega, Suecia, Inglaterra, Polonia, parte de Finlandia y Dinamarca.
En 1356 se emitió la Bula de oro, edicto que desvinculaba totalmente a la iglesia romana para la elección del emperador del imperio, fortaleciendo a la casa de Habsburgo, que a partir de entonces dominaría el imperio.

Edad Moderna

En 1517 Martín Lutero escribía las 95 tesis que atacaron a la iglesia católica románica y que dieron comienzo a la reforma protestante, que instauró en la mayor parte de los estados alemanes a la nueva iglesia Luterana. Esta crisis condujo a Alemania a la guerra de los treinta años entre 1618-1648 enfrentándola a las principales naciones católicas y finalizando con la paz de Westfalia que dividió el imperio en 350 estados independientes.
Hasta el siglo XVIII la confederación de estados alemanes fue dominada por una debilitada corona de Habsburgo de Austria y el Reino de Prusia, surgido gracias al consentimiento del emperador Leopoldo I a cambio de su alianza con Francia en la guerra de la sucesión de España y reconocido en el tratado de Utrecht.

Edad Contemporanea

Extensión del segundo Reich

En 1806 el reino de Prusia fue vencido por Napoleón poniendo fin al Sacro Imperio Romano Germánico.
Cuando cayó Napoleón, se creo una confederación de 39 estados independientes que opuesta al reino de Prusia y Austria provocó a partir de 1830 el surgimiento de rebeliones aplastadas por la represión que culminaron en la ola revolucionaria de 1848 en la que se exigía la unidad alemana, y que llevo a la creación de la asamblea nacional que sin embargo fue disuelta en 1849 auspiciada por la lucha hegemónica de Austria y Prusia sobre el estado aleman.

Finalmente Otto von Bismarck tras ganar la Guerra de las Siete Semanas a nivel interno contra Austria y la guerra franco prusiana a nivel externo, unificó Alemania en el denominado segundo Reich bajo el dominio de Prusia en 1871 cuya capital se estableció en Berlín.

Trincheras durante la Gran Guerra

A partir de entonces Guillermo I y su sucesor Guillermo II comenzaron con las aventuras colonialistas del imperio alemán, así como con la sucesión de alianzas diplomáticas que al final le llevaron a encontrarse más aislada en Europa que sus contrincantes causando las tensiones diplomáticas que supusieron el comienzo de la Primera Guerra Mundial tras el atentado de Sarajevo (1914) en el que murió el heredero de la Corona del Imperio Austrohúngaro.

La sangrienta “Gran Guerra” culminó con la derrota de Alemania y sus aliados que se vieron forzados a firmar el Tratado de Versalles en 1919 cuyos acuerdos humillarían a la gran perdedora.
Durante el siguiente periodo denominado República de Weimar, se dieron todos los factores socio-político económicos para que en 1933 e influenciados por el terrible desencanto y la crisis económica, los alemanes votaran al partido nazi y el jefe de Estado, Paul von Hindenburg, se viese obligado a nombrar a Hitler canciller de Alemania.
Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo con todo el poder y comenzó el denominado tercer Reich invadiendo Polonia y desencadenando de esta manera la Segunda Guerra Mundial.

La Segunda Guerra Mundial fue ampliamente dominada por la Alemania nazi gracias a los tremendos avances científicos y a los novedosos sistemas de guerra usados, hasta que Estados Unidos tomo parte en el conflicto que llevaría a la devastación del pais.
Tras siete años de guerra Alemania perdió ante los aliados cuyos más significativos componentes se repartieron el territorio alemán dividiéndose el país en dos estados gracias a las tensiones generadas entre los aliados occidentales y la Unión Sovietica.

Bombardero empleado para Blitzkrieg

Muro de Berlin

Así, desde 1945 hasta 1990, Alemania estuvo dividida en la Republica Federal Alemana, alineada con el bloque de la OTAN y la República Democrática Alemana integrada en el Pacto de Varsovia, escenificando así la más cruda cara de la guerra fría y en particular en la ciudad de Berlín, que fue incluso dividida en dos por un muro separando a familias enteras, hasta la reunificación del país debido al acercamiento de la URSS y Occidente gracias a la Perestroika y la presión social en la República Democrática de Alemania y en el resto de Europa.